Receta de Manzanilla con Anís Casera

Receta de Manzanilla con Anís Casera

La manzanilla es una planta medicinal que tradicionalmente se han empleado para facilitar la digestión y tratar afecciones como la indigestión, los calambres de estómago, el síndrome del intestino irritable, etc.

Esto es así gracias a sus propiedades sedantes y a su capacidad para estimular la función hepática y biliar de nuestro organismo, acelerando, de este modo, el tránsito intestinal y ayudando a depurar el colon.

Además, la manzanilla tiene propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias, antifúngicas y cicatrizantes. Por este motivo era muy típico utilizarla para limpiarse los ojos cuando estaban rojos o hinchados.

Por su parte, las semillas de anís ayudan a disminuir la generación de gases en el tubo digestivos y reducir la hinchazón producida por los mismos.

La dosis de manzanilla máxima que podemos consumir al día es de 4 infusiones, mientras que la cantidad máxima de semillas de anís diaria es de 3 gramos. Abusar de cualquier alimento siempre es perjudicial.

Recuerda que puedes tomar esta bebida cuando te apetezca, no tienes porque sufrir ninguna dolencia, sino que puedes disfrutar de su delicioso aroma y sabor en cualquier momento.

Receta de infusión de manzanilla y anís

– 1 litro de agua
– 2 cucharadas de flores de manzanilla
– 2 cucharadas de semilla de anís
– Azúcar, sacarina o miel

En primer lugar, hay que calentar en un cazo o cacerola un litro de agua y, cuando comience a hervir, retirarlo del fuego.

Después introducimos en una tetera las dos cucharadas de anís y las flores de manzanilla (no es necesario meter el tallo de la manzanilla, ya que no aporta nada que nos interese), después añadimos el litro de agua hervida y dejamos reposar la mezcla durante unos 5 minutos. Finalmente, colamos la infusión con un colador.

Tras ello, podemos servir la manzanilla con anís y endulzarla con azúcar, miel o sacarina. También podemos optar por no añadir ningún tipo de endulzante. Recuerda que puedes tomar esta infusión cuando quieras, pero siempre con moderación, no más de tres infusiones diarias.